viernes, 28 de enero de 2011

NUTRICIÓN ENERGÉTICA Y PÉRDIDA DE PESO I

NUTRICIÓN ENERGÉTICA Y PÉRDIDA DE PESO I

EL MUNDO COMO UN FENÓMENO ENERGÉTICO.
Si observamos a nuestro alrededor podremos comprobar que todo es energía. Los físicos la atrapan desde los átomos, los filósofos desde las fuerzas universales que mueven el mundo y el ser humano desde su intuición.

A todos nos ha pasado el tener esa sensación energética de no sentirnos bien en algún lugar o con alguna persona y no saber exactamente porqué. Pues bien, eso es energía, es la energía de ese lugar o de esa persona la que nos incomoda.

La vida es movimiento constante, es un flujo de dos energías universales que los filósofos llamaron de contracción y de expansión, y gracias a la complementación y al constante flujo de estas dos fuerzas no hay estancamiento, se reestablece el equilibrio y fluye la vida.

En oriente, el Taoísmo, llamó a la energía de expansión yin y a la energía de contracción yang.
Estas energías forman parte de todo absolutamente, de esta manera, los seres humanos también tenemos una energía yin y otra yang en nuestro interior que debemos equilibrar constantemente para que haya armonía y no surja la enfermedad.

Los alimentos, como seres que forman parte de este universo, también tienen estas energías en su interior, pero cada uno de ellos destacan por tener tendencia a producir una energía de expansión o  de contracción en nuestro interior cuando nos los comemos.

LA ENERGÍA DE LOS ALIMENTOS
Nadie pone en duda que los alimentos tienen propiedades nutricionales que se miden desde la bioquímica como: vitaminas, minerales, hidratos de carbono, proteínas y grasas.
¿Pero, y la energía?

Pensar por un momento… os sentís igual cuando coméis unas judías verdes congeladas cocinadas desde hace dos días y recalentadas en el microondas… que cuando coméis unas judías verdes frescas acabadas de hervir?

¿Creéis que vuestro cuerpo no nota esa energía? Mirar bien a las dos judías porque tal y como dice el refrán “nadie puede dar lo que no tiene”, y si la judía está congelada, desvitalizada, marchita y alterada molecularmente por las vibraciones del microondas así es como os sentiréis después de comerla.

Es evidente que todos los alimentos tienen además de nutrientes energía y esta se puede medir básicamente por ser : frescos, naturales (no procesado) y ecológicos (sin ningún tratamiento de sulfatos, hormonas ni pesticidas).

La clasificación energética que hicieron los padres de la Macrobiótica colocaría a los alimentos en tres grandes grupos según su efecto energético

Yin (expansivos)
Centro (moderados)
Yang (contractivos)
*Estimulantes: Alcohol, drogas, café, te, especies fuertes, vinagres
*Endulzantes extremos: Azúcar, miel, sirope de arce, helados, chocolate, bebidas azucaradas
*levaduras: bollería, donuts…
*Productos lácteos blandos: mantequilla, crema, nata, leche, quesos blandos…
*Frutas tropicales y frutos secos: plátanos, aguacates, mangos, pistachos,
*solanáceas (tomate, pimientos, berenjenas y patatas)
* espinacas y acelgas
*higos y pasas
* hierbas aromáticas frescas y secas
*Endulzantes moderados: miel de cereales, amasake, concentrado de frutas naturales
*frutas naturales y de la estación
*semillas y frutos secos
*verduras locales y de la estación
*verduras del mar
*legumbres y proteínas  vegetales
*cereales integrales
*pescado y marisco
*Aves
*carnes
*embutidos
*quesos secos y salados
*huevos
*condimentos salados
*sal


Las principales características de los alimentos yin son que enfrían, dispersan, tienen una vibración rápida (lo sentimos en seguida) y dan una energía superficial que va hacia arriba y hacia los extremos.

Las características de los alimentos yang son que contraen, calientan, producen densidad, son sólidos, pesados, tienen una vibración muy lenta y una energía acumulativa que concentra.

Tal y como hemos explicado al principio, el universo está compuesto de las dos energías y estas se reparten en 7/1, o sea que hay una parte de materia o energía yang por cada siete de agua o gas o energía yin.
En nuestro cuerpo humano pasa absolutamente lo mismo, somos una parte de materia por siete de agua.
El universo, al igual que nuestro cuerpo es muy sabio y siempre tiende a equilibrarse, por ello cada vez que comemos un alimento de la energía extrema yang deseamos siete alimentos de la energía extrema yin para reequilibrarnos.

Cuando vamos al restaurante y pedimos un filete, ¿que acostumbra a acompañarlo?, pues, siete yin: patatas fritas, pimiento rojo o verde, un vino tinto, pan blanco, un pastel de chocolate, un café y un chupito para el remate final de los siete.

Que inconveniente tiene esta alimentación? Pues, tal y cómo os podéis imaginar el desgaste físico constante. Comer así supone al cuerpo no parar de trabajar constantemente para reequilibrar el organismo y si destina todas sus energías en eso no las puede destinar a pensar, a ser creativo, a tener más vitalidad etc, etc, etc…

Nuestros órganos tienen fecha de caducidad y como más los hagamos trabajar más rápido se van a estropear ofreciéndonos una larga vida pero llena de enfermedades crónicas como las artrosis, osteoporosis, colesterol, EPOC, diabetes…
Ahora se vive más que antes…sí, pero peor, ya que nuestro organismo tiene un desgaste desde muy jóvenes que no puede mantenerlo en salud y bienestar.

Comamos como antes, comamos del centro, tal y como lo  hacían nuestras abuelitas comiendo cereales , legumbres y verduras locales y estacionales y dejando para lo extraordinario, lo esporádico, lo especial, todos los extremos.

Sólo así, no tan sólo conseguiremos nuestro peso natural y saludable sino que además ganaremos en salud y calidad de vida teniendo una buena calidad de sangre y de energía para poder disfrutar de la vida.


Gemma Hortet
Educadora y Coach de Nutrición Energética y Salud Natural

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